Noviembre 21

A veces me gusta afrontar las cosas
con la inocente perspectiva del pasado
hasta chocar con la horrible realidad,
la labor ante la cual no estoy preparado.

Cuando fantasía y memoria unen
fuerzas otra vez, revisión de lo pactado,
un nuevo proceso trae esperanza,
posibilidad de distinto resultado.

Es entonces cuando se muestra otra vez
con gran tamaño el error de lo labrado
y hay que empezar de nuevo otra vez:
en mi colección, nuevo acto fracasado.

Es más fácil mentir, vivir en engaño,
que darse cuenta de lo poco avanzado:
el largo trayecto lejos se proyecta
con su tenue luz, color de lo amargado.

No es de sorprender lo que pasa cerca
con aquel loco, de reflejo enmascarado,
que sufre y gruñe, planifica males:
está frustrado y por dentro muy cansado.

¿Es mejor no tocar esas cosas muertas?
Eso no lo sé (Perspectiva del Pasado)
pues con inocencia prefiero arriesgar
a ver otra vez aquel color amargado.

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