Un camino triste ha sido recorrido miles de veces
vivenciadas otra vez todas las huestes agrestes.
En las sombras del silencio han recorrido el palacio
los entes -que se ignoran para no reaccionar cual reacio-.
Marchando y vivenciando todas las estrofas, tonos agrestes,
se van destrozando todas las riquezas del palacio.
Entre el gesto aquel y el otro ése, el hostil reacio
se manifiesta sin lógica aparente, esta y otras veces.
En el verso, ha subido al podio el palacio,
encima de lo que ocurrirá en otras veces:
lo mismo que ocurrió, agrio y reacio,
por las mismas causas, tristes y agrestes.
Y duelen sueño y bolsillo, impulso reacio,
la impulsividad causa estragos nuevas veces,
y refuerza las causas viejas, actos agrestes,
que no trascienden la prisión que es palacio…
