¿Es acaso ese el secreto de todo,
volverse uno mismo constelación y deseo?
Órbitas de elementos en perfecta sincronía,
absoluta y pura danza de la voluntad:
acercamientos sin colisión, conjunción en armonía:
incluso lo inesperado encaja, perfección.
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Mientras tanto nosotros
hacemos malabares
con el ritmo,
el tiempo y
el espacio
cuando lo imprevisible
se hace manifiesto
y la improvisación
normalidad.









