Octubre 01

Hay días certeros
en que fluye la hemorragia
de la cual
se manifiesta la nostalgia.

Hay otros días lentos,
de transición remota:
desarrollo monótono,
repite una misma nota.

En los días amargos
de matiz gris fúnebre
el ambiente es opaco y extraño,
alimenta la decadencia del hombre.

Pero en los días agridulces
hay una nota de esperanza:
músculos levemente marcados
atrás de la incipiente panza.

En prisión de carne y de hierro
se cuentan tanto días como noches
para sobrellevar la condena
de largo encierro y de instantes en derroche

y en las de agua y fuego
se cuentan ya las chispas y los brotes:
las gotas que se juntan forman sueños,
y el ardor Eterno derrite los barrotes.

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