En la autopista los carros pasan,
mientras en conciencias los años pesan.
Ante el horno, los chefs el manjar amasan
y mientras esperan, los amantes se abrazan.
Reflexionando en los Mitos revelamos los secretos,
y al flexionar los músculos superamos nuevos retos.
Absortos por los primeros lucimos nuevos petos
y a través de los segundos realizamos nuevos actos.
Los dramas cotidianos generalmente son sólo un sinsentido,
palabras hirientes y suposiciones falsas por un malentendido;
quien es decente y honesto puede ser acusado de ser bandido,
y el difamador apasionado retraerse con rabo entre las patas, arrepentido.
Son largas las jornadas y árduos los trechos del caminante,
pero en la Mente hay símbolos y monstruos, los conflictos del pensante.
Cada uno concentrado en el momento, su ánimo reflejando su semblante:
parcos y ajenos al devenir del mundo, cada cual eternamente deambulante.
