Migrar para mitigar:
huir para solventar las cosas
a terrenos inciertos,
a inflorecidas rosas.
Poblar para postergar
es lo mismo pero inverso:
se requiere de excusas
y de buenas mozas.
Hay un impulso para respirar
que se torna inmenso
cuando las dificultades gozas:
te colma hasta que tosas.
Es algo que admirar
de nuestras carrozas,
el que andando siguen
incluso con ruedas rotas:
Al mitigar las cosas, lo cierto es que las botas.

