Enero 17

Súbito e impulsivo, se asume un nuevo compromiso.
No sólo palabras sino actos nos llevan a la contienda,
pues a veces el vivir, a quien lo entienda,
es acudir al llamado y no hacer caso omiso.

Cuando pasa de repente y llega sin previo aviso,
tomar una nueva decisión el destino remienda:
se corrige el pasado con una nueva ofrenda,
la arrugada mancha en mi corazón así la aliso.

Pero hay que saber decir “No” para no ser remiso
ni sucumbir al arrebato del buen actuar, al decomiso
de las migajas que juntas se tornan en leyenda:

la avaricia acecha la debilidad y la torpeza
para hacer perder aquellas migajas de riqueza,
y entonces no habrá nadie que las venda.

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