Enero 18

Todo en su lugar
pero una pieza no aparece.
Pronto otra ocupa su puesto
y así la estructura se mantiene.

Forma flexible
en la constitución de sus nodos,
aunque mutilada,
continúa su marcha de todos modos.

Persistencia tenaz
pero con ineficientes resultados,
hay que entender el juego
al arrojar los dados:

Pues los juegos del azar
y las cosas de la suerte
no lo salvan a uno de matar
ni lo escapan de la muerte,

sino que en determinismo prefijado
se hace manifiesta la voluntad del hado:
que incluso cuando todo está en su lugar
la pieza clave nos ha desamparado.

Enero 17

Súbito e impulsivo, se asume un nuevo compromiso.
No sólo palabras sino actos nos llevan a la contienda,
pues a veces el vivir, a quien lo entienda,
es acudir al llamado y no hacer caso omiso.

Cuando pasa de repente y llega sin previo aviso,
tomar una nueva decisión el destino remienda:
se corrige el pasado con una nueva ofrenda,
la arrugada mancha en mi corazón así la aliso.

Pero hay que saber decir “No” para no ser remiso
ni sucumbir al arrebato del buen actuar, al decomiso
de las migajas que juntas se tornan en leyenda:

la avaricia acecha la debilidad y la torpeza
para hacer perder aquellas migajas de riqueza,
y entonces no habrá nadie que las venda.

Enero 16

Un cambio de fase
para continuar la marcha
es empalmar los engranajes
para proseguir las andanzas.

Continuamiento cíclico,
como el curso del día en su dualidad,
así organizamos nuestras actividades
mientras avanza la mensualidad.

El constante esfuerzo
trae victoriosa recompensa,
pero el pequeño triunfo puede verse opacado
por una falencia en la estrategia:

“Quien suda en la paz, no sangra en la guerra”.

Sudar y actuar perfecciona el guerrear
pero en contexto estático se torna autómata;
inesperadas sorpresas nos depara el andar
y a veces nos toca una lucha no preparada.

El cambio de fase es mejor constante
y no un repentino tormento,
aunque parezca que el tiempo se estanque
pero en verdad, sólo avanza lento.

Enero 15

Migrar para mitigar:
huir para solventar las cosas
a terrenos inciertos,
a inflorecidas rosas.

Poblar para postergar
es lo mismo pero inverso:
se requiere de excusas
y de buenas mozas.

Hay un impulso para respirar
que se torna inmenso
cuando las dificultades gozas:
te colma hasta que tosas.

Es algo que admirar
de nuestras carrozas,
el que andando siguen
incluso con ruedas rotas:

Al mitigar las cosas, lo cierto es que las botas.

Enero 14

Una inesperada llamada vespertina
fue prefigurada por otra matutina.

La una de necesidad capitalina,
la otra fue de familiar rutina.

Al anochecer, mayúscula fue la sorpresa
por adelantar conclusiones y ser presa
de aquel afán del que no se regresa,
impulsado por el paso firme, la noble empresa.

Y mientras tanto, meditabundo y reflexivo,
en estado pre-onírico, profundo y pensativo:

el resumen del día no apunta a nada conclusivo,
pero al menos no es fracaso acumulado, interno, destructivo.